sábado, octubre 25, 2008

LOS CORREVEIDILES LATERALES

Educandos de Falangista: habéis de aprender a  ver con claridad a través de las personalidades y los tiempos turbios. Tiempos que no se repiten, aunque lo parezca. Los que vuelen son los caracteres oportunistas, vengativos, que hablan de justicia y no la quieren. Ahora mismo, en víspera de nuestro 29 de Octubre, en lugar de citar la angustia de los españoles de hoy, comentan la de los de ayer, y no la de todos ellos, sino de los que, a toro pasado, se han atribuido una idea que manda mucho hoy. Tomadles las medidas con esto que se desbroza más abajo.

  Los correveidiles son una raza especial: parece que se enteran de todo pero nunca se acaban de enterar. Lo que importa es quedar bien con lo que se dice, mostrar talante moderado que oculta idea salvaje, y pasar por hombre de paz, aunque jalee inconsistencias, presunciones y conclusiones sin demostrar.

Nótese en la cita de uno de ellos que, aunque habla de Garzón y sus garzonadas, no da opinión, o sea, se limita a decir que unos medios lo alaban y otros no. Profundidad del pensamiento disimulado.

Lo que se le entiende es la cita transformada de El Periódico. Tampoco lo dice el correveidile. No ha sido él. Pero el objetivo final de la garzonada y la memoria H, se dice claramente, animadamente: "nos pone ante los ojos nuestra inmensa responsabilidad colectiva, de forma no tan distinta de los alemanes." de donde se deduce, estas son cosas de mucha deducción, que la garzonada equivale a Nüremberg, Franco a Hitler, la Falange a las SS y los judíos masacrados a los inocentes catalanes.

Esto es tolerancia, cortesía, fair play, y todo lo demás. Dice confusiones  con el tono de haberlas pensado también confusamente, quizá porque conoce el fondo de la maniobra a través de su logia.

"La extravagante aventura jurídica de Baltasar Garzón, tan jaleada por la izquierda mediática como vituperada por la del otro lado, justamente al revés que cuando iniciara hace años su causa general contra la guerra sucia ( entonces era el Juez Campeador), tiene todos los visos de acabar en un callejón sin salida. Y, como apunta Reyes Mate en “El Periódico”, nadie debería sacar pecho por la iniciativa del juez porque aquella tragedia nos pone ante los ojos nuestra inmensa responsabilidad colectiva, de forma no tan distinta de los alemanes, aunque suene duro.

La tan elogiada Transición, por su espíritu de concordia, tuvo un grave defecto: olvidó a las víctimas. Aquél era el momento de apoyar sin ambages a los familiares que tienen todo el derecho a honrar a sus muertos, proceder a una retirada efectiva de toda la simbología franquista de calles y plazas y a una declaración institucional inequívoca de rechazo a cuarenta años de represión y de reparación moral a las víctimas de aquel horror. No se hizo en su momento y ahora tenemos que conllevar garzonadas…"

Porque, a fin de cuentas, la transición famosa fue errónea. Se atreve a decir que olvidó a las víctimas, después de haber visto, durante años, como se les concedían honores, sueldos, atrasos, y patrimonio. Como se les "devolvía" lo que se construyó en los "otros" tiempos.

Con la excusa de esas víctimas olvidadas, reconoce el drecho bizantino de "proceder a la retirada efectiva de toda la simbología franquista.... y reparación moral a las víctimas de aquel horror."  Horror. El hombrecillo ha aprendido la historia en El País, por lo menos. Y lo que sucede, en suma, es que Garzón está haciendo la justicia que no sucedió en su momento. O sea, la venganza moruna.

Qué tipos tan resbaladizos, como este P.J.Bosch, en el Diario Menorca. La imagen retorcida de un sacacorchos. La verdad es un asunto secundario. La consigna es la que importa.

Arturo ROBSY